4 Julio 2008...5:54
Primros días II
Pues sí. Eso, dicen, es la vida. Ces’t la vie… Situaciones tras situaciones, retos tras retos, que debemos superar… Representaba que tenía que empezar a trabajar y yo no estaba concienciada ni siquiera preparada psicológicamente para coger el metro y dos buses para llegar al Hospital… y una vez allí, perderme en el mismo hospital, para encontrar la unidad en la que perdería mi virginidad laboral como enfermera.
En mi cabeza, resonaba una sola cosa: “me quiero morir“. Qué curioso pensamiento, pues empezaba en Cuidados Paliativos… Es decir, yo deseando morir (no de una manera textual… simplemente un deseo imperioso de desvanecerse de allí e ir a allá, es decir, a cualquier otro sitio que no fuera un hospital o tuviera algo que ver con la sanidad) y las personas a las que tenía que cuidar, en proceso de muerte, por decirlo de alguna manera.
Si més no, curiós…
Pero como dice mi padre, Diós apreta pero no ahoga, y la supervisora, al ver mi cara de horror/susto/novata/chiquilla, se apiadó de mi, removió cielo y tierra para encontrar alguien que sobrara en alguna planta del hospital y me puso con una chica, como si yo fuera su alumna, para recordar (no tan viejos) tiempos. La pobre, de lo estresada, no me explicó casi nada y yo la seguía como un perrito allá donde iba. Miraba cómo preparaba medicación, cómo hacía curas… pero eh! ¡Atención!! Algo sí que hice… ¡tomé constantes…!!!! ¡Y con tensiómetro manual! …
Algo es algo…
¡MADRE MÍA!
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