19 Noviembre 2007...7:44
Mi pobre menta
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Mi padre me regaló una planta de menta.
Yo la regaba de tanto en tanto, pero ni la miraba ni nada. Como máximo, algún día que había visto que estaba un poco moribunda, le había quitado algunas hojas secas y regado otra vez más.
Ayer, mi padre regó la planta, la estuvo mirando con toda la calma del mundo y se fijó en que tenía bichos. También se fijó en que las ramas hacían raíces.
A veces, muchas enfermeras y enfermeros hacen lo mismo con los pacientes que yo con la pobre planta: se limitan sólo a curarlos, como yo cuando sólo la regaba… con lo que ello supone…
1 Comentario
Noviembre 24th, 2007 at 7:00
¿en que quedamos? yo creo que ni la cuidabas ni la tratabas! ni le hablabas, ni la ponias al sol o la sombra -segun vieras su reacción- ni le ponias su música preferida… tampoco le pusistes las gotitas curativas, ni las instilaciones!
besos. carmina
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