16 Septiembre 2009...10:15

La muerte anónima

La muerte en un hospital debe ser horrible. Yo me planteo día sí, día también, que cuando me llegue el momento, que no ocurra en un hospital, en una cama que no sea la mía, rodeado de sueros, palos, bombas, batas blancas y prisa.
La muerte que vivimos de manera anónima cada día en nuestros hospitales acaba volviéndose algo pasajero: cuando sales del trabajo pocas veces acostumas a pensar en ella. En cambio, cuando le pones nombre, apellidos y un contexto, cuesta de olvidarla al pasar la puerta. Sobretodo, cuando conoces a la persona que ha muerto o a su familia.
Una de las grandes desventajas de los pueblos. Toda cara es conocida, ni que sea de una vez que estuviste haciendo cola en la pescadería del pueblo de al lado…

Petjades / Pisadas

Es ley de vida. Pero no consuela. Ni siquiera un poco.

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