Un día maté a un perro y, desde entonces, me llaman mataperros…
*Año 2006. 1o de DUE. La primera vez que vimos, en los pasillos de la universidad, los muñecos para hacer prácticas al final de un largo día de clases…
Moraleja del día: nunca cuentes una anécdota a alguien del trabajo porque todo el mundo acaba enterándose… y haciendo cachondeíto al respecto…
¿Y qué pasó? Para situaros, explicaros que ahora, desde que estoy en la Seu, trabajo haciendo revisiones médicas en un servicio de prevención de accidentes laborales. Tengo que sacar sangre, preparar las muestras para enviarlas, hacer un par de pruebas dependiendo de la edad y profesión (ECG, espirometrías, audiometrías, …), peso, talla, presión arterial… lo típico, vaya.
Ayer, pues, haciendo una de estas revisiones a un chico portugués (por cierto muy guapo), le dije al chico que se sacara la camiseta y los zapatos para hacerse un electro, pesarle y medirle. Una vez estirado en la camilla, y como yo hago cruces entre el catalán y el castellano, le dije medio en catalán medio en castellano: si vols te puedes bajar/sacar los calsetins*…
*En catalán sería, si vols, et pots baixar/treure els mitjons, y en castellano, si quieres, te puedes bajar/quitar los calcetines.
Y, pobre chico, en vez de bajarse o sacarse los calcetines (no me acuerdo muy bien lo que le dije, pero “calsetins” seguro), se empezó a bajar los calzoncillos y los pantalones. Cuando me di cuenta, ya mostraba un poco de vello púbico y yo, rojísima de vergüenza empecé a decirle: “no, no, nooo! Los calcetines!!!”
Principales reacciones de la gente al explicárselo o al comentarme que se lo habían contado…:
- Podrías haberle dejado que se lo quitara todo…
- ¿Sí o qué?? ¿Sí o qué? ¡Júramelo!
- Eso es que tú debías estar pensando en eso y él te leyó el pensamiento…
- Eso es que había química…
En fin… no sé si sería la última y penúltima opción o no, pero, desde luego, no hubiese podido hacer nunca la primera. Eso, sería abuso de poder y tendría remordimientos de por vida (y con razón)…